La fe viene del oír, y el oír por la palabra de Cristo.
Romanos 10:17 NASB
4 DE SEPTIEMBRE
¿Qué estás escuchando?
Permíteme mostrarte algo de la historia de la mujer de Marcos 5, a quien Jesús sanó de un “flujo de sangre” que le había causado un gran sufrimiento durante doce años. Vemos en Marcos 5:27 que su milagro comenzó cuando ella “oyó hablar de Jesús”. ¿Qué crees que escuchó esta mujer acerca de Jesús que fue tan poderoso?
Durante doce años había estado sangrando. Según la ley levítica, era considerada “impura”. Cualquiera que la tocara, o incluso tocara algo sobre lo que ella se hubiera sentado, también era considerado impuro (Lev. 15:19–25). Esto significa que durante doce años fue rechazada y marginada. Durante doce años no se le permitió tocar a nadie para no contaminarlos. ¿Puedes imaginar vivir una vida en la que, todos los días, se te recuerde dolorosamente lo impura, contaminada e indigna que eres?
Pero entonces escuchó algo acerca de Jesús.
Escuchó algo que hizo que la esperanza brotara en su corazón abatido y le dio la fe para creer que sería sanada simplemente con tocar Sus vestidos.
Escuchó algo que le dio la valentía y determinación para abrirse paso con su cuerpo debilitado entre toda una multitud, aun cuando la ley levítica le prohibía tocar a alguien.
Pero, sobre todo, escuchó algo que la llevó a creer que, a pesar de ser impura, podía recibir sanidad. Eso es lo que quiero que escuches acerca de nuestro Señor Jesús hoy.
A pesar de que eres impuro, a pesar de que has fallado, a pesar de que hay pecado en tu vida, ¡puedes recibir sanidad!
No permitas que las tradiciones de los hombres te mantengan alejado de tu amoroso Salvador. Ven a Él tal como eres. No necesitas hacer nada para estar calificado. No necesitas lavarte y limpiarte antes de poder acercarte a Él. No tienes que anhelar Su toque desde la distancia, deseando ser lo suficientemente bueno o lo suficientemente puro. Ven a Él con todos tus pecados y todas tus cargas; Él te hará limpio. El mismo Jesús que entregó Su cuerpo para tu sanidad también derramó Su sangre para tu perdón. ¡Simplemente ven a Él!
Este devocional está tomado del libro El poder sanador de la Santa Cena: Un devocional de 90 días.

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