Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer su propia justicia, no se han sometido a la justicia de Dios.
Romanos 10:3
17 DE SEPTIEMBRE
Mírate vestido de la justicia de Jesús
¿Sigues tú, como algunos creyentes de hoy, bastante confundido acerca del regalo de justicia que has recibido por medio de Cristo? Quizás hayas escuchado, a través de la teología convencional, que aunque fuiste hecho justo por gracia (lo que llaman «justicia posicional»), ahora tienes que hacer lo correcto y guardar la ley para continuar siendo justo. (A esto lo llaman tener «justicia práctica»).
Amigo mío, ¡esto es algo que el apóstol Pablo nunca enseñó! El pasaje de hoy declara que existe una sola justicia de Dios a la cual debemos someternos. Está claro que Pablo está en contra de cualquier enseñanza que diga que tienes que merecer o mantener tu propia justicia. O eres justo o no lo eres. No existe algo como tener primero «justicia posicional» y luego tener que mantenerla mediante una «justicia práctica». Tú eres la justicia de Dios en Cristo, punto.
Hay muchos creyentes que son muy sinceros en cuanto a guardar la ley y establecer su propia justicia, pero lamento decirlo: están sinceramente equivocados. El camino de Dios es por gracia. La justicia no puede ganarse mediante buenas obras. Solo puede recibirse como un regalo. Un regalo deja de ser un regalo si tienes que trabajar para obtenerlo. Si yo te regalara un Ferrari nuevo, deslumbrante y de color rojo, con la condición de que me pagaras US$20.000 cada mes hasta terminar de pagarlo, ¿realmente sería un regalo? ¡Por supuesto que no! ¿Cómo podría ser un regalo si tienes que pagarlo o trabajar para obtenerlo? ¡Eso es hablar con doble sentido! Así que deja de intentar ganarte los regalos de Dios mediante tus propias obras. Sus regalos para nosotros son sin condiciones y solo pueden recibirse por la fe.
Muchos creyentes viven derrotados hoy porque están intentando obtener su propia justicia mediante el cumplimiento de la ley y las buenas obras. Amigo mío, comienza a creer que la justicia es un regalo debido a lo que Jesús realizó en la cruz por ti. Todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— han sido lavados por Su preciosa sangre. Fuiste completamente perdonado en el momento en que recibiste a Jesús en tu vida. Dios nunca volverá a considerarte responsable por tus pecados. Has sido hecho tan justo como Jesús, no por tu comportamiento, sino por la fe en Él y en Su obra terminada en la cruz (Filipenses 3:9).
Quizás estés diciendo: «¡Pero yo no hice nada para llegar a ser justo!». Exactamente. Y Jesús no hizo nada para convertirse en pecado. Estar vestido con la justicia perfecta de Jesús es un regalo que Él compró para ti con Su propia sangre. Por lo tanto, la justicia delante del Señor no puede ganarse. Tu posición justa o tu derecho a estar en correcta relación con Él solo puede recibirse como un regalo. Hoy, tu derecho a ser justo es un derecho comprado con sangre. No hay nada que puedas hacer que haga que Dios te ame más, y no hay nada que puedas hacer que haga que Él te ame menos. Él te ama perfectamente y te ve vestido con la justicia de Jesús.
Amigo mío, ya no tienes que vivir confundido acerca de tu posición delante de Dios. Debes saber que cuando Dios te ve hoy, te ve vestido con la justicia de Jesús. Usa tu fe para creer que Dios te acepta y te ve justo, bendecido, favorecido y sano. Mírate a ti mismo como Dios te ve y comienza a ser libre de todo sentimiento de culpa, de toda forma de condenación y de toda clase de esclavitud y pecado.
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