sábado, 22 de agosto de 2026

La Palabra de Dios Trae Vida y Sanidad




Él envió su palabra y los sanó, y los libró de sus destrucciones.

Salmo 107:20


22 DE AGOSTO

La Palabra de Dios Trae Vida y Sanidad


He recibido muchos testimonios de sanidad de personas preciosas que fueron sanadas mientras se aferraban a promesas específicas de la Palabra de Dios para ellas. Hace algunos años, prediqué sobre 1 Juan 4:17, que dice: «Como Él es, así somos nosotros en este mundo». Nuestro Señor Jesús llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en Su propio cuerpo en la cruz, y resucitó de entre los muertos sin ellos. Esto significa que así como Jesús está libre de toda enfermedad, nosotros también lo estamos en este mundo.

La semana siguiente, una mujer de mi iglesia recibió un informe médico de una mamografía que mostraba un bulto en su seno. Sus médicos le dijeron que regresara para poder realizarle una biopsia. Su respuesta fue escribir en el informe: «Como Jesús es, así soy yo en este mundo. Señor Jesús, ¿tienes bultos en Tu seno?». Y luego oró: «Señor, así como Tú estás libre de bultos, así estoy yo en este mundo». Eso fue todo. Solo una oración sencilla.

En su cita, los médicos la examinaron y volvieron a examinarla, pero no pudieron encontrar el bulto ni ofrecer ninguna explicación de cómo este simplemente había desaparecido. ¡No necesitamos saber cómo; solo necesitamos saber quién! Fue nuestro Jesús quien la sanó. ¡Aleluya!

He recibido testimonios de muchas personas que fueron animadas por el testimonio de alabanza de esta mujer. Se aferraron a esta misma Escritura y continuaron confesándola sobre sí mismos hasta que recibieron su milagro. Realmente creo que leer testimonios es el camino de Dios.

Por eso la Biblia está llena de tantos testimonios de sanidad para nuestro beneficio. No hay sanidad demasiado grande ni demasiado pequeña para el Señor. Los testimonios de la suegra de Pedro, que fue sanada de la fiebre (Mat. 8:14–15); del hombre que tenía la mano seca (Mat. 12:9–13); y de la mujer que no podía enderezarse desde hacía dieciocho años (Luc. 13:11–13), fueron todos registrados para nosotros. Hay testimonios de ojos ciegos que fueron sanados (Juan 9:1–7; Mar. 8:22–25; Luc. 18:35–43; Mat. 9:27–30), oídos sordos que fueron abiertos (Mar. 7:32–35) y personas mudas que comenzaron a hablar (Mat. 9:32–33). También hay testimonios de personas que habían muerto y fueron devueltas a la vida (Juan 11:1–44; Mar. 5:35–42).

Los relatos de sanidad también están registrados en el Antiguo Testamento. Naamán fue sanado de la lepra (2 Rey. 5:1–14). A Ezequías le dijeron que no se recuperaría de una enfermedad terminal, pero Dios lo sanó y extendió su vida quince años más (2 Rey. 20:1–7). Y estos son solo algunos de los muchos testimonios registrados para nosotros en la Palabra de Dios.

Amado, quiero que sepas que esta también puede ser tu historia y tu testimonio. ¡Lo que el Señor hizo por ellos, Él puede y quiere hacerlo por ti! La sanidad de Jesús para ti descansa sobre el fundamento de Su Palabra inmutable. Hoy, permite que Su sanidad y plenitud se manifiesten en tu vida mientras anclas tu corazón en Sus promesas, Su obra perfecta y Su gracia.

Este devocional está tomado del libro El Poder Sanador de la Santa Comunión—Un Devocional de 90 Días.

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