Porque has hecho del Señor, quien es mi refugio, del Altísimo, tu morada, no te sobrevendrá ningún mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada.
Salmo 91:9–10
21 DE AGOSTO
Ningún mal te sobrevendrá
Cuando era estudiante, acepté un trabajo de medio tiempo en una fábrica que fabricaba refrigeradores. Como cualquier adolescente, simplemente quería ganar algo de dinero extra. No era un trabajo complicado. Yo formaba parte de una línea de ensamblaje y lo único que tenía que hacer era usar un taladro eléctrico para hacer una abertura y sujetar firmemente un condensador en la parte posterior de cada refrigerador. Pasaba todo el día trabajando con el taladro eléctrico, ganándome mi sustento.
En aquel tiempo, tenía la costumbre de llevar conmigo un pequeño librito. Era mi librito de versículos bíblicos para memorizar, y lo leía y hablaba la Palabra de Dios tres veces al día. Durante ese período, había un versículo en particular del Salmo 91 que confesaba todos los días: «No te sobrevendrá ningún mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada» (Sal. 91:10). Era mi confesión diaria por la mañana antes de salir al trabajo, y durante mis descansos, mis compañeros de trabajo me veían sentado en algún rincón, confesando este versículo. Era una revelación muy poderosa para mí, y realmente quería que Su Palabra, y en particular esta verdad acerca de la protección de Dios, penetrara profundamente en mi corazón.
Un día, mientras ensamblaba otro refrigerador, perdí el control del taladro eléctrico. De alguna manera se me escapó de las manos y el taladro se dirigió directamente hacia mi estómago. Todo sucedió muy rápidamente. El taladro eléctrico, que giraba con toda su fuerza, golpeó mi estómago… y simplemente rebotó. Algunos de los trabajadores que vieron lo que había sucedido corrieron hacia mí, preocupados. ¡Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba completamente ileso!
Lo único que vino a mi mente en aquel momento fue la Escritura en la que había estado meditando. Ese día, el versículo «No te sobrevendrá ningún mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada» cobró vida para mí. Doy gracias por la protección divina del Señor sobre mi vida cuando era adolescente. ¿No aman ustedes a nuestro maravilloso y hermoso Salvador? Mientras meditas en Sus promesas de Su Palabra y las declaras, creo que también verás Su poder salvador y liberador obrando a tu favor.
Este devocional está tomado del libro El devocional de la oración de protección — Estrategias diarias para vivir sin temor en tiempos peligrosos
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